A los que nunca preguntan, a los que no discuten, ni ponen en duda nada, a los que reservan, a los que vagan, a los que no lo intentan, ni piensan, ni logran, a los que no buscan, a los perdidos, a los no encontrados, a los inútiles, a los que no fingen, a los que dibujan sin colores, a los que no pueden, ni quieren, ni tienen, porque son ellos quienes podrían.
Se puede hacer algo para remediarlo, se puede mirar a otro tiempo, sin tocar recuerdos, pero como siempre seria contar cosas que ya no están, sería mejor dormir, o volver.
Pero puede que últimamente será perdido, será intuición, o seré dormido, puede que vuelva luego, que no lamente lo olvidado, o lo inevitablemente perdido. la trampa, o simplemente lo irremediablemente querido, sentimientos dormidos, o solo anestisiado, por años, por otros lejanos caminos, por no tocar otra vez aquella mano.
La marea es la que arrastra, la que se lleva los restos, los motivos y las sombras, se lleva las esperas, las cartas que nunca envié, los días de después, lo que no llegaron, los que se plegaron por falta de luz, y solo se volver una y otra vez a buscarte.